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En
el momento en el que me dispongo a escribir estas líneas, en
la redacción de ParacuellosDigital.com aún no se ha cerrado
la discusión acerca de si lo de la concejala de Deportes, a
la sazón Doña María Ángeles Perán, se debe a un caso de
amnesia nerviosa o bien a una flagrante falta de capacidad. Si
se trata de lo primero, la señorita Perán debería hacérselo
mirar con la mayor premura.
Casos de amnesia nerviosa hay por todas partes y se dan
con alarmante frecuencia. Pongamos como ejemplo el caso de Raúl
González, capitán y delantero estrella del equipo galáctico,
este año "estrellado". Raúl es el "futbolista
de referencia" para el seleccionador nacional, pero los
nervios hacen presa en él en cuantito se viste con la
camiseta de la selección y pareciera que nunca supo cómo se
tira un penalty. Por reseñar otro caso más acorde con los días
que corren, la propia infanta Elena se olvidó de pedir
permiso a su padre, el Rey Don Juan Carlos, para darle el “sí
quiero” a Jamie de Marichalar. "Han sido los
nervios", la disculparon.
No obstante, la profusión de este tipo de amnesia, que
para quienes la sufren es afortunadamente temporal, no exime a
María Ángeles (perdón por la familiaridad) de su
responsabilidad. Porque, del mismo modo que no se entiende que
un chaval de 27 años que gana dos millones de pesetas todos
los días sea incapaz de meter una pelota entre tres palos, y
todos nos acordamos en esos momentos de la santa que lo parió,
tampoco se comprende con facilidad que una concejala de un
pueblo de apenas 6.000 habitantes no sepa precisar en qué se
ha gastado más de 700.000 pesetas el mes anterior. Ni 4
millones largos el año pasado. Ni qué provedores tiene, que
seguro que no pueden ser tantos, doña María Ángeles.
Ojalá que su nerviosismo no acarree ningún problema a
la dueña de la Mercería Vargas, cerrada por baja, según la
concejala, desde hace ya un tiempo. Porque si esa es
efectivamente la causa del cierre, dudo que su dueña pasase
la prueba del algodón de los inspectores de la Seguridad
Social. ¿Cómo les explicará, sino, esa lucrativa venta
justo mientras se supone que no podía estar trabajando por
haber causado baja médica? Aquí hay algo no cuadra.
Seguramente no habremos entendido bien a la concejala.
Por otra parte, no me extraña que la Mercería Vargas
no tenga ninguna prisa en abrir de nuevo. Sobretodo si sigue
recibiendo del ayuntamiento órdenes de compra por valor de más
de 4 millones de pesetas al año. ¡Si es casi el sueldo de un
concejal!
Decía al principio que sus respuestas también podían
deberse a su falta de capacidad. Sobre este extremo, ya se ha
cerrado la discusión en nuestra redacción.
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