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Las ondas electromagnéticas son una especie de
“burbuja”creada en torno a la antena por la acumulación del tránsito
continuo de ondas que recibe y emite la antena. las ondas son microondas,
de entre 850 y 950 Mhz que atraviesan todo tipo de objetos: paredes, muros de
hormigón, edificios y personas. Los campos electromagnéticos
no son un efecto lateral de las antenas, que puede ser eliminado o
reducido. Precisamente, la misión de las antenas es generar estos campos.
En base a comprobaciones de científicos
que apuntan a la posibilidad de que estos campos electromagnéticos tengan
efectos perniciosos para la salud, la Organización Mundial de la Salud
ha recomendado que se tomen medidas precautorias hasta que se investigue de
forma concluyente sobre el tema. Lo que recomienda es que las antenas no se
instalen a una distancia inferior a 30 metros de seres humanos, lejos
de centros asistenciales, guarderías infantiles y geriátricos,
considerando que estas personas no poseen defensas como un humano adulto y sano.
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Son
varios los efectos que se reconocen como causa directa de estos campos: dolores
de cabeza, dificultades para dormir, estrés, nerviosismo, pérdida de
memoria, dificultad de concentración, depresión, etc. También se está
investigando como favorece la aparición de cataratas, tumores y leucemias
infantiles. |
El doctor Gómez Perretta del Centro de Investigación del Hospital de la
Fe de Valencia afirma que “hay estudios que demuestran que existe una
asociación entre exposición a estos campos y la aparición de leucemia
infantil. Sobretodo cuando se esta expuesto una cantidad grande de horas. De
hecho, la exposición a estos campos es uno de los factores más relevantes y
aceptados que se vinculan con la aparición de la leucemia.”
No a todas las personas afecta por igual,
depende del estado de salud y de la predisposición a padecer alguna de estas
alteraciones o enfermedades. Los más afectados son los niños, los
ancianos y los enfermos. En el caso de los niños es de especial precaución ya
que su cráneo está por desarrollarse y son más vulnerables al efecto
de las ondas.
Lugares como Suiza, Italia, Suecia y
los países de Este, que llevan investigando años este tema, varias ciudades
australianas; Toronto, Salzburgo y centenares de ciudades españolas, han
establecido normas que obligan a situar las antenas a 100, 200 e incluso 500
metros de lugares habitados. En todo caso, y bajo el principio de
precaución y con espíritu de salvaguardar la salud de sus habitantes,
hacen especial hincapié de alejar este tipo de instalaciones de colegios y
residencias geriátricas.
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La constatación de numerosos casos de cáncer
en las cercanías de un colegio de Valladolid, en Ronda, en el barrio de Aluche
y en Figueres permite sospechar que la dimensión real de este problema es
grande. Hay sentencias judiciales firmes sobre este tipo de problemática,
como la de la Audiencia de Valencia, que reconoce los efectos sobre la salud de
los campos electromagnéticos o la de Frankfurt que exigió la retirada de una
antena por aplicación del principio de precaución o la de un juez de Bilbao,
que después de leer el informe médico, ordeno la retirada de la antena que le
causaba a una niña trastornos de conducta.
Las normativas que regulan este tipo
de instalaciones son escasas y poco claras. El Ministerio de Ciencia y
Tecnología prepara una ley que se perfila como una de las más permisivas
de Europa. Una vez más prevalece el poder y los intereses económicos a la
salud de las personas. Paises como Italia han decidido que sean 100 los metros
de separación que debe de haber entre una antena y cualquier asentamiento
humano, Bélgica 64, Suiza 650 m , etc. España 4 metros, la Comunidad de Madrid
15 m.
Ante la falta de leyes precisas, son los
ayuntamientos los que deben de tomar sus propias medias. Con una “simple”
ordenanza municipal se puede obligar a las empresas de telefonía móvil a
desmantelar las antenas que estén dentro de zonas urbanas. Sirva de
ejemplo algunos ayuntamientos, como el de la ciudad de Murcia que ordenó dejar
sin funcionamiento 26 antenas, ante el rechazo de la ciudadanía a este tipo de
instalaciones. Otras ciudades como Madrid , Bilbao, Valencia y Oviedo se han
sumado a este movimiento ante la presiones ciudadanas y han conseguido la
paralización de nuevas licencias y la clausura de antenas en funcionamiento.
El caso e Aranjuez es significativo, ya que
está implicado un centro escolar, el colegio San Isidro, en el que se instalo
una antena que ha sido obligada a desmontar. En Oviedo, la policía ha
considerado ilegales 40 antenas tras realizar una inspección de carácter
general. En Cataluña son varios los ayuntamientos, Santa Coloma de Gramanet y
Sant Feliu de Guixols, entre otros, los que elaboran ordenanzas urgentes para normalizar la instalación de equipos. En el caso de la
capital Murciana, la decisión municipal reducirá en un 35 % el número de
antenas en funcionamiento.

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Desde la Federación Regional de Madrid
de Asociaciones de Vecinos creen que las antenas se deben alejar de los núcleos
de población, principalmente de
lugares más sensibles como los hospitales, colegios, centros geriátricos
y parques infantiles. Recomiendan una distancia superior a los 500 metros
en el caso e las viviendas y de 1000 metros para colegios, hospitales y geriátricos.
Que las operadoras revisen periódicamente las instalaciones e incorporen todos
los avances técnicos posibles que redunden en una mayor seguridad para la salud
y que la Comunidad de Madrid y las Consejerías de Sanidad creen una comisión
de seguimiento sobre los efectos de las ondas electromagnéticas .
Juan Gamboa
Sánchez.
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