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Actualidad
31/07/2004
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31/07/2004 16:31

¿Risego para la Salud de nuestros hijos en la Escuela Infantil Municipal?

     A unos diez metros de la Escuela Infantil Municipal se encuentra ubicada una antena de Telefonía Móvil. Los niños conviven literalmente con una antena sobre sus frágiles cabezas. Este hecho quizás haya pasado desapercibido para muchos padres al estar Paracuellos, en general, lleno de antenas desde hace décadas. Quizás hemos dejado de preocuparnos porque llevamos demasiados años viviendo con antenas (aunque de otro tipo). En los últimos tiempos se ha desatado en todo el mundo una notable polémica alrededor de las antenas de telefonía y sobre la posibilidad de que estas puedan causar determinados efectos nocivos sobre las personas que se encuentran sometidas de forma continuada a las radiaciones electromagnéticas que emiten.

   

 

 

 Las ondas electromagnéticas son una especie de “burbuja”creada en torno a la antena por la acumulación del tránsito continuo de ondas que recibe y emite la antena. las ondas son microondas, de entre 850 y 950 Mhz que atraviesan todo tipo de objetos: paredes, muros de hormigón, edificios y personas. Los campos electromagnéticos  no son un efecto lateral de las antenas, que puede ser eliminado o reducido. Precisamente, la misión de las antenas es generar estos campos. 

     En base a comprobaciones de científicos que apuntan a la posibilidad de que estos campos electromagnéticos tengan efectos perniciosos para la salud, la Organización Mundial de la Salud ha recomendado que se tomen medidas precautorias hasta que se investigue de forma concluyente sobre el tema. Lo que recomienda es que las antenas no se instalen a una distancia inferior a 30 metros de seres humanos, lejos de centros asistenciales, guarderías infantiles y geriátricos, considerando que estas personas no poseen defensas como un humano adulto y sano. 

    

Son varios los efectos que se reconocen como causa directa de estos campos: dolores de cabeza, dificultades para dormir, estrés, nerviosismo, pérdida de memoria, dificultad de concentración, depresión, etc. También se está investigando como favorece la aparición de cataratas, tumores y leucemias infantiles.

     El doctor Gómez Perretta del Centro de Investigación del Hospital de la Fe de Valencia afirma que “hay estudios que demuestran que existe una asociación entre exposición a estos campos y la aparición de leucemia infantil. Sobretodo cuando se esta expuesto una cantidad grande de horas. De hecho, la exposición a estos campos es uno de los factores más relevantes y aceptados que se vinculan con la aparición de la leucemia.”

 

     No a todas las personas afecta por igual, depende del estado de salud y de la predisposición a padecer alguna de estas alteraciones o enfermedades. Los más afectados son los niños, los ancianos y los enfermos. En el caso de los niños es de especial precaución ya que su cráneo está por desarrollarse y son más vulnerables al efecto de las ondas.

 

      Lugares como Suiza, Italia, Suecia y los países de Este, que llevan investigando años este tema, varias ciudades australianas; Toronto, Salzburgo y centenares de ciudades españolas, han establecido normas que obligan a situar las antenas a 100, 200 e incluso 500 metros de lugares habitados. En todo caso, y bajo el principio de precaución y con espíritu de salvaguardar la salud de sus habitantes, hacen especial hincapié de alejar este tipo de instalaciones de colegios y residencias geriátricas.

 

     La constatación de numerosos casos de cáncer en las cercanías de un colegio de Valladolid, en Ronda, en el barrio de Aluche y en Figueres permite sospechar que la dimensión real de este problema es grande. Hay sentencias judiciales firmes sobre este tipo de problemática, como la de la Audiencia de Valencia, que reconoce los efectos sobre la salud de los campos electromagnéticos o la de Frankfurt que exigió la retirada de una antena por aplicación del principio de precaución o la de un juez de Bilbao, que después de leer el informe médico, ordeno la retirada de la antena que le causaba a una niña trastornos de conducta.

 

     Las normativas que regulan este tipo de instalaciones son escasas y poco claras. El Ministerio de Ciencia y Tecnología prepara una ley que se perfila como una de las más permisivas de Europa. Una vez más prevalece el poder y los intereses económicos a la salud de las personas. Paises como Italia han decidido que sean 100 los metros de separación que debe de haber entre una antena y cualquier asentamiento humano, Bélgica 64, Suiza 650 m , etc. España 4 metros, la Comunidad de Madrid 15 m. 

 

     Ante la falta de leyes precisas, son los ayuntamientos los que deben de tomar sus propias medias. Con una “simple” ordenanza municipal se puede obligar a las empresas de telefonía móvil a desmantelar las antenas que estén dentro de zonas urbanas. Sirva de ejemplo algunos ayuntamientos, como el de la ciudad de Murcia que ordenó dejar sin funcionamiento 26 antenas, ante el rechazo de la ciudadanía a este tipo de instalaciones. Otras ciudades como Madrid , Bilbao, Valencia y Oviedo se han sumado a este movimiento ante la presiones ciudadanas y han conseguido la paralización de nuevas licencias y la clausura de antenas en funcionamiento.

 

     El caso e Aranjuez es significativo, ya que está implicado un centro escolar, el colegio San Isidro, en el que se instalo una antena que ha sido obligada a desmontar. En Oviedo, la policía ha considerado ilegales 40 antenas tras realizar una inspección de carácter general. En Cataluña son varios los ayuntamientos, Santa Coloma de Gramanet y Sant Feliu de Guixols, entre otros, los que elaboran ordenanzas urgentes  para normalizar la instalación de equipos. En el caso de la capital Murciana, la decisión municipal reducirá en un 35 % el número de antenas en funcionamiento.

 

 

Desde la Federación Regional de Madrid de Asociaciones de Vecinos creen que las antenas se deben alejar de los núcleos de población, principalmente  de lugares más sensibles como los hospitales, colegios, centros geriátricos y parques infantiles. Recomiendan una distancia superior a los 500 metros en el caso e las viviendas y de 1000 metros para colegios, hospitales y geriátricos. Que las operadoras revisen periódicamente las instalaciones e incorporen todos los avances técnicos posibles que redunden en una mayor seguridad para la salud y que la Comunidad de Madrid y las Consejerías de Sanidad creen una comisión de seguimiento sobre los efectos de las ondas electromagnéticas .

Juan Gamboa  Sánchez.

 

     

 
   
   

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