PARACUELLOS
12/04/06.- La Escuela Municipal de Teatro,
desde que echaran a Angel Orallo, navega a la deriva. Entre
tanto desatino municipal un nuevo grupo teatral de la
Parroquia asombra a los vecinos de Paracuellos. Su director, Angel Orallo.
El Ayuntamiento de Paracuellos, fiel a
su política de Murphy "Si algo funciona, podemos
empeorarlo" se cargo la Escuela Municipal de Teatro al
echar a Angel Orallo, que había demostrado en varias
ocasiones su talento. El pasado fin de semana, volvió a
demostrar su genialidad como director, a cargo de un nuevo
grupo teatral. Mientras tanto, la Escuela Municipal de
Teatro navega a la deriva, eso sí, exquisitamente.
El teatro es ficción y la ficción es
un juego, pocas cosas son tan lúdicas como creer que se es
otra persona. El teatro es divertido no sólo para quien lo
ve, tal vez sea más divertido para quien lo hace. Es
divertido imaginar y crear otros mundos, improvisar cuando
un compañero reacciona de manera inesperada. Es divertido
percibir la reacción del público.
La vitalidad del teatro radica
en la incertidumbre, existe un texto, una estructura
escénica, sin embargo hay muchos detalles que quedan fuera
de control. En una función la sorpresa y el azar, siempre
son elementos importantes. El placer del teatro se goza con
todos los sentidos. La capacidad de transmitir emociones, de
conmover al público es verdaderamente gratificante. El
aplauso, el agradecimiento mutuo, la sintonía que se logra
entre los compañeros y el público es un placer total.
Por otro lado, el teatro va más
allá del juego inocente que lleva a la diversión y al
placer. Existe un trabajo detrás que implica mucho esfuerzo,
responsabilidad y compromiso, como otros trabajos realizados
por obreros, profesionistas o atletas. Hace falta memoria,
condición física, concentración y energía.
Todas estas cualidades las tenían
cada una de las personas que formaban parte de los, al
menos, tres grupos de teatro que dirigía magistralmente
Ángel Orallo desde 1995. El amor al teatro les llevaba a
renunciar a horas de estudio, de trabajo, de otros
quehaceres. El profesor Orallo lo sabía. Sabía que las
personas que deciden hacer teatro no profesional lo hacen
por el mero placer de sentirse bien, pasar un rato
entretenido y disfrutar con la interpretación. Les daba
sabiduría y experiencia conseguida a base de sacrificio
durante toda su vida subido en los escenarios de medio
mundo. Profesional del Teatro que ama y siente su profesión,
no le importaba las horas que hubiera que echar de más para
completar los ensayos.