Paracuellos 27/07/07 .-
La plataforma ecologista Jarama Vivo, denuncia que la
fábrica de Panrico vierte aguas industriales sin depurar
al rio Jarama, causando un grave daño ecológico.
En el
trascurso de los muestreos del tramo medio del Jarama
que están siendo realizados por la plataforma Jarama
Vivo, a través de su grupo miembro GRAMA, se ha
localizado un importante foco de contaminación en
Paracuellos del Jarama, proveniente del polígono
industrial de esta localidad. Concretamente la fábrica
que la compañía Panrico SA tiene en esta localidad
vierte directamente al Jarama cientos de litros de
residuos industriales sin depurar al río Jarama. Estos
vertidos han formado una gran balsa perfectamente
visible desde la orilla izquierda, de color negruzco y
olor característico.
Estos
vertidos vienen produciéndose al menos desde hace más de
ocho años, con conocimiento y autorización de la
Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT), sin que se
haya hecho lo más mínimo desde el organismo autónomo
encargado de vigilar del buen estado de los ríos de la
cuenca hidrográfica, por cambiar esta situación. En 1999
Jarama Vivo, a través de un escrito de la asociación El
Soto, pidió copia de la autorización de vertido sin
recibir respuesta por parte de la CHT.
La fábrica
de Panrico se haya en el Polígono Industrial que invade
toda la vega izquierda del río Jarama. La construcción
de este Polígono es un ejemplo del desorden y descontrol
urbanístico realizado en el municipio de Paracuellos en
las últimas tres décadas, donde se ha permitido todo
tipo de emplazamientos al margen de una coherente
planificación urbanística. Según un estudio publicado
por la Consejería de Obras Públicas de la Comunidad de
Madrid en 1999,
las instalaciones de este polígono o bien carecen de
sistemas de depuración, o bien la realizan a través de
fosa séptica, método totalmente inútil para residuos
industriales.
Es
perfectamente visible ver cómo las aguas del Jarama
sufren una degradación más acusada al llegar sus aguas
al Polígono de Paracuellos, siendo éste la antesala de
los numerosos y cuantiosos que recibirá en su curso
bajo, al toparse con las depuradoras del Canal de Isabel
II.