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La Consejería de Medio
Ambiente y Ordenación del Territorio de la Comunidad no ve obstáculo en
las pegas del ministerio a la hora de seguir adelante con los 22
planeamientos, aún en tramitación. "La posición de la Confederación
queda supeditada al informe del Canal de Isabel II. Si éste también es
negativo, en ningún caso se aprueba el desarrollo", sostiene un
portavoz. Y añade: "El informe de la Confederación tiene carácter
consultivo, aunque siempre es tenido en cuenta".
El Gobierno regional insiste
en que, "con carácter general, la garantía de suministro de agua, gas o
electricidad la acreditan los distribuidores"; en este caso, el Canal de
Isabel II, dependiente de la Comunidad. Pero ahora la Confederación ha
pasado a la acción para evitar el desarrollo urbanístico feroz y así,
desde finales de 2005 incluye en su informe una cláusula que dice:
"Deberán justificar la existencia de agua suficiente para satisfacer las
nuevas demandas; en tanto esta justificación no se produzca, el presente
informe deberá considerarse desfavorable".
"Es necesario un gran pacto
por el agua", advierte Andrés Rojo, secretario de Organización del
Partido Socialista de Madrid. "Hay que elaborar un plan estratégico para
estudiar el crecimiento de la región y conocer las necesidades básicas.
Es mejor este pacto que tener que hacer lo que en Valencia: que la
Confederación vaya a los tribunales para parar los desarrollos
urbanísticos desaforados", dice.
Según un informe de 2006 de
la Cámara de Cuentas, el desarrollo urbanístico previsto en la región
provocará a medio y largo plazo que no haya agua suficiente. La demanda
estimada para 8,5 millones de personas -población prevista para 2020-
sería de 1.079 hectómetros cúbicos al año. Hoy es de unos 600
hectómetros.
Fuente
elpais.com
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