Esta última etapa de la historia de Paracuellos es la más
conocida por todos. Existe documentos notariales, células
reales y demás legajos que nos aproximan verdaderamente a la
historia propiamente urbana de nuestra localidad. También
existe una extensa historia oral que, sin ser oficial, forma
parte de nuestro pasado y debe ser recogida. Los últimos
quinientos años son prolíferos en datos y todo lo que en estas
líneas cuento no es mas que un esbozo de ello. Por tanto, este
documento permanecerá abierto
a los cambios o ampliaciones que el autor o los lectores
consideren y siempre en beneficio de la historia y del interés
cultural de la localidad.
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Sabemos
que en 1531 el príncipe Felipe II, estando su padre el
emperador Carlos V en Alemania,
desmembró Paracuellos de la Orden de Santiago para
vendérsela al Mariscal
de Castilla, el caballero D. Arias
Pardo de Saavedra. Lo hizo porque las arcas de la
corona estaban exhaustas y necesitaba dinero para
financiar sus guerras europeas. |

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El Mariscal de
Castilla poseía muchas villas, aldeas y tierras y estas le rendían
pleitesía (tributos), quedaba autorizado a hacer “ como Rey y
Señor de las dichas villas y sus aldeas según y como su
Majestad al presente las posee y le pertenecen”.
Estamos en una época en que la corona quería
centralizar el poder en sus manos de todos sus territorios, pero
los problemas económicos y el poder de la nobleza hacían difícil
que España dejara de ser un producto feudal (Edad Media) y no
terminaba de pasar a un estado moderno donde el rey es dueño y
señor absoluto de las tierras, como ocurría ya en el resto de
Coronas Europeas. Con la venta de esta y algunas otras
localidades surgen las primeras desavenencias entre los vecinos
y el señor D. Ares Pardo de Saavedra. Los primeros interpretan
que los derechos conferidos al señor vulneran las libertades
municipales y la constitución local. El concejo denuncia el hecho ante el Consejo Real de Castilla y
pide justicia ante los abusos de la autoridad cometidos por el
Corregidor y alcalde Mayor D. Pedro Lara, nombrado por el
propietario. La rebelión de los comuneros de Castilla y esta
denuncia ante el Consejo Real, movieron al propietario a la
negociación con los alcaldes ordinarios (nombrados directamente
por cada unos de los ayuntamientos de las villas).
Mas tarde Don Arias Pardo de Saavedra da
como dote de boda la villa de Paracuellos a su hija que se casa
en matrimonio con otro noble castellano, el caballero D.
Pardo Tavera. De esta noble familia llego a salir uno de los
primados mas importantes de España, D. Juan Pardo Tavera y salió
aquel famoso dicho del emperador Carlos V que dijo “ siento
más la muerte de Tavera que la de la propia reina, pues mujeres
hay muchas y Tavera sólo uno”.
En el año 1599 Paracuellos
pasa a formar parte del Marquesado
de Malagón (
Ciudad Real).
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Felipe III concede el título de
Marqueses al matrimonio formado por Doña Guiomar Pardo Tavera y
Don Juan Enríquez de Guzmán. La casa de Malagón queda
consolidada de esta forma con señorío, mayorazgo y título
nobiliario. Lo forman : Porzuna, El Robledo, Los Cortijos,
Fuente el Fresno, Fernancaballero y Paracuellos de Jarama,
siendo Malagón la Capital. |
Hay
un acontecimiento que cambiara drásticamente el devenir futuro
de la villa de Paracuellos hasta nuestros días. Felipe II en el
año 1561 decide instalar la Capital del Reino de España en Madrid . La localidad pasa a
convertirse en proveedora
de productos de primera necesidad de la capital y de la Corte.
Se harán famosos y apreciados los
garbanzos y el pan de Paracuellos aunque suministre otros
productos como cebada, ovejas, corderos y vino. Del vino de
Paracuellos se dice que era “mediocre, bronco, áspero e incapaz de aguantar el tipo durante un año
sin echarse a perder” pero como vino de mesa, resultón.
No solo Paracuellos sino el resto de localidades de la vega del
Jarama dan a la villa y Corte lo mejor de su tierra. Por tanto,
sabemos como subsistían los vecinos de la localidad y a que se
dedicaban.
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La ubicación del pueblo
era a las faldas del Castillo de Malsabaco, cerca
de la rivera del Jarama. Para que los habitantes abandonen
paulatinamente esta ubicación y se marchen a la actual,
ha de ocurrir otro acontecimiento importante en el
transcurrir de este siglo. La construcción de la Iglesia de San Vicente Martir. |

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A
finales del Siglo XVI la localidad pasa a pertenecer al señorío
de Medinaceli. El cambio de propietario de la localidad no
esta muy claro. Sólo sabemos que D. Ares Pardo de Saavedra
estaba casada con una hermana de los Duques de Medinaceli y quizás
por ahí pudo venir el cambio. D. Jose luis Abad Sanz nos
envio recientemente por correo una aclaración sobre el tema,
dice así: D. ARIAS PARDO DE SAAVEDRA (sobrino del
Cardenal TAVERA, Arzobispo de Toledo) estaba casado con Doña
LUISA DE LA CERDA, hija del 2º Duque de MEDINACELI, hermana del
4º Duque.
La hija del matrimonio, Doña GUIOMAR PARDO DE TAVERA, casada
con don JUAN ENEIQUEZ DE GUZMÁN Y TOLEDO, hijo de los condes de
ALBA DE LISTE, que cambia sus apellidos por PARDO TAVERA, para
recibir el señorío de Malagón, propiedad de los TAVERA, que
se constituyen en MARQUESES DE MALAGÓN por FELIPE III en 1599.
Doña GUIOMAR PARDO DE TAVERA, a pesar de tres matrimonios, murió
sin descendencia, al igual que su hermano mayor JUAN PARDO DE DE
LA CERDA, que murió soltero a los 21 años (+1571), sobre la
hermana menor Dª CATALINA DE LA CERDA no tengo datos.
De todas formas al no tener sucesión el título pasa a los
DUQUES DE MEDINACELI.
En cualquier caso la construcción
del Iglesia desplazo paulatinamente el asentamiento de la rivera
del Jarama a las cercanías de la iglesia, ya que el alma
necesitaba diariamente cuidados. Se dice por estas fechas que
los habitantes de Paracuellos sufrían mucho de resfriados y
bronquitis ya que el viento soplaba sin obstáculos en el camino
que diariamente hacían los devotos para asistir a misa.
Los Duques de Medinaceli mandaron construir una iglesia
sencilla pero
decorada con un bello
retablo mayor y altares laterales, imágenes y pinturas de
reconocido valor (todo ello saqueado y quemado durante la
Guerra Civil Española). Su estilo
Barroco tardío, muro de carga con ladrillos con cajones
de mampostería con tres naves separados con pilares y arcos de
medio punto. La nave central mas alta que las laterales,
cubierta por una bóveda de cañón
con lunetas, al igual que la capilla mayor. Las naves
laterales con bóveda de aristas, el crucero una cúpula elíptica
y los brazos del crucero con bóveda de cañón. A los pies, en
el lado de la Epístola, se sitúa la torre de planta cuadrada y
con cuatro cuerpos, de ladrillo y mampostería, separados
mediante impostas de ladrillo. Las puertas son sencillas con
arco de media punta, una
de ellas tiene el escudo de la familia de los Medinaceli.
Recientemente, durante su restauración en 1986, se encontraron
lápidas sepulcrales en el atrio, de principios del siglo XVII.
Nada raro si se tiene en cuenta que la mayoría de la gente era
enterrada en iglesias. Se encontró también una pila de agua
bendita que llevaba un cordón franciscano grabado, posiblemente
donación de los monjes Franciscanos
Descalzos que
tenían su monasterio en la localidad y que nunca superaron los
catorce frailes. Toma en nombre la iglesia a San Vicente Martir,
martirizado por el prefecto Romano en el año 304 juntamente con
su obispo Valero.
Construyeron un importante palacio con un hermoso patio castellano con columnas de piedra que
era utilizado como residencia para fines cinegéticos dada la
abundancia de caza de la comarca. Hoy en día utilizado con
fines públicos.
Hacia 1579 el municipio contaba con trescientas casas y
trescientos vecinos, según una relación que mando hacer Felipe
II de todos los pueblos de España. Pero si echamos cuentas nos
salen una casa para cada vecino, naturalmente esto no era así
ya que en la localidad habría, al menos, diez veces más ganado que vecinos.
O lo que es lo mismo, cincuenta o sesenta casas, el resto,
establos y pajares.
En el s. XVII los habitantes de la
localidad van creciendo debido al asentamiento de jóvenes
venidos de otros lares que se casan con las mozas del pueblo.
Los pequeños artesanos encuentran un lugar estable de
residencia en el municipio que les sirve para poder vender sus
productos en la capital.
En 1751 se crea la
Hermandad del Cristo de Paracuellos. Congregación de todos
los agricultores de Paracuellos con el fin de ayudar a aquel o
aquellos agricultores de la localidad que, por abatanes del
destino, pierden sus cosechas. A parte del carácter humanitario tiene un
componente eminentemente religioso. Se empiezan a celebrar las
fiestas del pueblo con actos religiosos y lúdicos gracias a
ella. Los días festivos son San Vicente; patrón de la Iglesia,
Santa Agueda; para que librara de las tormentas de granizo, San
Justo Pastor; para prevenir la plaga de langosta y el de San
Sebastián para cuidar a los vecinos de la Peste negra. El 1 de
noviembre de ese mismo año se aprueban y refrenda las
ordenanzas de la congregación y la hermandad del Cristo de
Paracuellos en la ciudad de Toledo.
El S. XVIII supone la recuperación de
algunas localidades residenciales (Aranjuez, Valdemoro, San
Fernando de Henares) gracias a las iniciativas industriales o
residenciales de algunos monarcas ilustrados. Paracuellos sigue
siendo, en este siglo, eminentemente agrícola y su desarrollo
se ve paralizado por el escaso interés que los señores de
Medinaceli ponen. La vida de sus habitantes transcurre sin
sobresaltos y con el trabajo diario que da el campo y las
labores ganaderas y comerciales. Se sabe que en esta época no
existía puente para cruzar a la otra orilla del Jarama valiéndose
de un barco “tipo balsa” que se manejaba con una maroma de
esparto anclada a ambos lados del río . Que sólo había dos
fuentes para abastecer a sus habitantes y al ganado; la fuente
grande y la fuente del chorrillo. Que para regar las huertas de
la vega del Jarama que poseían muchos frutales, tenían dos
molinos.
En el S. XIX se va a producir un hecho
importante que va a transformar la vida de los habitantes del
municipio y de Madrid en general. Se trata de la
desamortización de bienes y tierras, que produjo un cambio
fundamental de las estructuras económicas, sociales y políticas
de los municipios. EL termino se refiere a una serie de leyes
que hicieron posible la venta de bienes y propiedades
pertenecientes a “manos
muertas” o entidades que no podían vender como la
iglesia, la corona, la nobleza o los municipios. La venta de
fincas rústicas y urbanas se hizo a través de subastas públicas.
Sólo en Paracuellos se calcula que fueron unas 3000 fanegas
aproximadamente de tierra las que se vendieron entre los años
1836 y 1873. En La comunidad de Madrid la cifra fue de 32500
fanegas aproximadamente.
La desamortización
fue el resultado del endeudamiento del Estado que debía hacer
frente a una deuda Pública superior a los 7.000.000.000 reales.
También las ideas liberales y reformistas para maximizar los
rendimientos de la tierra dieron cierta fuerza al proceso de
desamortización.
La mayoría de
las tierras estaban en manos de la iglesia o los nobles. Los
agricultores sin suficientes tierras, apenas podían ahorrar, la
falta de inversión e ingresos personales empobrecían a la
provincia. Se pensó que el cambio de posesión de la tierra
aumentaría su rentabilidad y engendraría el enriquecimiento de
los municipios. La venta de tierras provocó un aumento de las
tierras dedicadas a la agricultura y por tanto, causó una
reducción drástica en las tierras dedicadas a los pastos
naturales y bosques. La explotación de las tierras privatizadas
reducía la caza y provocó importantes consecuencias en los
ecosistemas de las tierras de la provincia.
Una de las
consecuencias más importantes de la desamortización fue la
formación de una nueva elite de poder. Esta nueva elite estaba compuesta por
campesinos acomodados, los pequeños y medianos propietarios, y
los cargos públicos o notarios de la administración municipal.
Este grupo de beneficiarios se convirtió en importantes
propietarios agrícolas que utilizaban su influencia económica
para incorporarse a la dirección de los asuntos políticos de
los municipios. La venta de bienes facilito el acceso social a
ciertos grupos de la provincia que dio lugar a una nueva elite
de poder. De aquí surgió
lo que más adelante se denomino como la
España del Caciquismo o el “Cacique” de pueblo.
Hasta principios del S. XX,
Paracuellos y las demás localidades de la periferia de
Madrid siguen dependiendo
casi exclusivamente de la Capital para la subsistencia de
sus economías. Todo lo que se produce ha de venderse en Madrid.
La revolución industrial llega a España con mucho retraso
respecto a Europa. El aumento de la población de la capital va
a hacer necesario una mejora de las comunicaciones para su
propio abastecimiento. Se acomete obras públicas como
construcción de carreteras, puentes y líneas de Ferrocarril.
No olvidemos que la zona Centro sigue siendo paso obligado de
personas y mercancías y el valle del río Jarama sigue
cumpliendo su vieja función de corredor de comunicaciones y de
paso entre en Norte y el Sur Peninsular. Sin embargo,
Paracuellos quedará excluido casi por completo de estas
mejoras. Únicamente en la construcción del puente y la mejora
de los caminos a la Capital saldrá favorecida.
En Julio de 1936 estalla la Guerra Civil.
Trágico acontecimiento que enfrentará a vecinos con vecinos.
Se ha escrito mucho, demasiado; de lo que ocurrió en
Paracuellos de Jarama. Los que somos de esta localidad sabemos
el estigma o el San Benito de ser de Paracuellos. La acusación
generalizada de que fueron los vecinos de Paracuellos los
“ejecutores” de aquella matanza esta presente hoy en día en
toda España. Afortunadamente el tiempo ha calmado esos ánimos
adversos que se tenía hacia nuestra localidad. La célebre
frase “ a por ellos que
son de Paracuellos” se ha podido escuchar como una
“frase hecha” desde
entonces. ¿Quien no ha salido de Paracuellos alguna vez de
viaje y su madre le ha dicho que si nos preguntan de donde
somos, respondamos que de Barajas o Madrid ?. Entonces no
entendía el porqué, sólo notaba temor en aquella
advertencia. Hoy en día carece ya de importancia.
Los
acontecimientos de aquel noviembre de 1937 está suficientemente
estudiado y no voy a entrar en detalles. Me limitaré a contar
lo sucedido de forma breve.
El 6 de noviembre los nacionales
cercan Madrid de forma clara. El gobierno de la República recién
recompuesto por Largo Caballero huye hacia Valencia, en su
camino de huida, cerca de Tarancón,
el Ministro de la Gobernación Ángel Galarza, ordena por
teléfono activar la
evacuación de todos los presos nacionales de las Cárceles
de Madrid para mandarlos a otras de la retaguardia como Torrejón
o Meco. Los camiones cargados con 20 o 30
presos abandonan poco a poco las instalaciones
penitenciarias y a su paso por la localidad, cerca del Cerro
de San Miguel, se detienen. Junto al cruce de la carretera
con la vereda de ganados, paralela al arroyo
de San José, bajan a los presos en grupos de 10 a 25 y ,
siempre atados, los conducen a unos 200 metros en dirección al
cerro, junto al borde de las fosas que los vecinos de
Paracuellos cavan. Milicianos en grupos de 20 o 30 los van
fusilando y arrojándolos a las fosas, algunos todavía con
vida. Los vecinos de la localidad los cubren de tierra. Todo
este sangriento episodio va a durar hasta el 4 de diciembre. Se
calcula que los fusilados durante este trágico mes fue de más
de 8.300 personas. La mayoría Militares, Médicos, Abogados,
Periodistas, Magistrados, Sacerdotes...pero también familias
enteras. Quizás la persona más conocida de los fusilados allí
sea D. Pedro Muñoz Seca; dramaturgo y autor de teatro con obras
como “la Venganza de Don Mendo” o “la Oca”, o el
Futbolista del Real Madrid Mochin Triana.
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Según todos los historiadores y algunos
vecinos vivos de Paracuellos de aquella época, los
Milicianos Republicanos obligaron, pistola en mano, a los vecinos del pueblo a cavar y enterrar.
Por lo tanto, la responsabilidad de aquellos quedo ahí.
Las zanjas cavadas fueron descomunales, terroríficas,
siete en total. Una de 160 m x 4 m y otras de menor
tamaño de 20 x 8 y de 80 x 8.
No
esta clara la responsabilidad política de lo sucedido y
quizás nuca se llegue a aclaran del todo. Muchas personas
e historiadores responsabilizan a Santiago Carrillo,
Delegado entonces del Orden Público en la Junta de
Defensa de Madrid. |


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Esto que ocurrió en Paracuellos acabo siendo una
costumbre generalizada
por ambos bandos a lo largo de toda la Guerra y sobre todo,
después de ella. La posguerra fue especialmente difícil para
los vencidos, la represión también fue brutal. Algunos vecinos
de la localidad acabaron pagando con cárcel sus cargos públicos
o militancia política en la República y la cárcel acabó con
sus vidas. Uno de nuestros vecinos por el mero hecho de vestirse
de cura en unos carnavales se vio obligado a coger su bici y no
parar de
pedalear hasta llegar a París.
De esta época, he encontrado un curioso
documento sustraído del Boletín
de Información del Sindicato CNT-FAI , de Barcelona, del 30
de octubre de 1937, en el que habla de los 75 trabajadores que
se incautaron de una finca en la pueblo de Belvis
del Jarama. Se refiere a que la finca de 900 fanegas de
regadío y 1500 de secano cultivable pertenecían a Doña Pilar
Rodríguez Torres. Justo cuando empieza la sublevación de Julio
de 36 los trabajadores toman posesión de ella y forman una
colectivización . La
Colectividad la forman sindicalistas de la Federación de
Trabajadores de la Tierra (UGT) y campesinos militantes de la
CNT. La Colectividad consistía en trabajar el campo y
distribuir todo en partes iguales. La CNT y UGT decidieron que
las industrias y tierras incautadas debían ser explotadas en
Colectividad. Estaba integrada en un primer momento por esos 75
trabajadores pero llegaron a ser 140 colectivistas con sus
familias respectivas.
Recolectaban al año 5.000 fanegas de
trigo, 4.000 de cebada. 200 algarrobas de avena, 150 de maíz...judías,
patatas, melones y habas verdes. Poseían 25 mulas, 10 vacas de
trabajo, 20 de leche, 40 cerdos, 650 ovejas, 82 cabras, 35
gallinas; de maquinaria poseían dos segadoras (una de ellas les
costo 4.600 pesetas). Fundaron una Escuela
“racionalista” a la que acudían
60 niños. Tenían herrería,
carpintería y albañilería. El servicio sanitario lo prestaba
el médico de Paracuellos y era costeado por la Colectividad.
Normalmente los Colectivistas percibía unas 8 pesetas diarias
de jornal, más los productos de la huerta.

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La
posguerra, especialmente los años 40, fue una época de estrechéces económicas. La preocupación principal de los españoles
fue comer. El país había quedado arrasado, las cosechas
perdidas, un millón de españoles perecieron y otros miles
abandonaron el País. En Paracuellos no se pasó el hambre como
en otras partes de España, el ganado que muchas familias tenían
y a las cosechas almacenadas, paliaron un poco esta carencia de
alimento, pero las estrechéces existieron. A partir de los años
50 el lento pero progresivo desarrollo económico hizo de
Paracuellos, y especialmente de la rivera del Jarama,
un lugar de recreo y de encuentro de los madrileños de la
Capital con la naturaleza. Paracuellos se convirtió en el típico
sitio donde pasar el fin de semana, donde ir a pescar o darse un
baño. |
Los últimos años del S.XX han supuesto
para la Localidad cambios extraordinariamente profundos, mucho
mayores que los acontecidos en todos los siglos anteriores.
Radicales cambios en las actividades tradicionales y en la
economía local, que han pasado a depender
del sector servicios y de la industria. Como consecuencia se
han abandonado las explotaciones tradicionales y aparecen
infraestructuras, polígono industrial, tendidos eléctricos,
urbanizaciones...ni siquiera el agricultor considera el cultivo
como prioridad que se compensa con el empleo intensivo de
fitosanitarios. Paracuellos
hoy ya es un paisaje profundamente trasformado, humanizado a
costa de los primitivos ecosistemas naturales que, a pesar de
todo, insisten en negarse a desaparecer.
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La construcción del
Aeropuerto
internacional de Barajas en los años 50 y del ilegal polígono industrial en la década de los 70 han modificado la
economía del pueblo. Sus habitantes ya no se dedican en su
mayoría a la agricultura sino que es el sector servicios e
industrial el que los engloba. Paracuellos como municipio crece,
crece muy deprisa (crecimiento medio del 50 %) con indicadores
demográficos muy claros hacia una enorme juventud de la población
residente, con alta natalidad y relativa o baja mortalidad. La
condición socioeconómica del habitante es media o media/alta.
El tamaño de hogar familiar es grande, las viviendas son muy
modernas (sólo un 11 % son anteriores a 1950 mientras que el 40
% son posteriores a 1980). |

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La democracia trajo consigo unas primeras
elecciones en la que el ganador fue el partido comunista en
coalición con el partido socialista, el alcalde fue D.
Ricardo Aresté. Posteriormente las elecciones fueron
ganadas por el grupo independiente y su alcalde D.
Pedro Antonio Mesa; unos años más tarde, y del mismo
partido, fue alcalde D. José A. Vega y finalmente el partido popular se hizo con la alcaldía
siendo el alcalde actual D.
Fernando Zurita.
El 6 de mayo de
1993 es aprobado oficialmente el
escudo de Paracuellos que presidirá desde entonces todos
los documentos y representaciones oficiales del municipio, costa
de un campo en plata con la cruz de la orden militar de
Santiago y el segundo campo, sobre un montículo de
sinople, una torre dorada y en punta ondas de plata y azur. Al
timbre la corona Real Española.
El
futuro de Paracuellos se presenta esperanzador siempre y
cuando las autoridades que nos gobiernan hagan actuaciones
encaminadas al desarrollo sostenible de la localidad y el bienestar de sus
habitantes. El futuro puede ser beneficiosos si todas las
noticias que se difundan sean como esta:
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la comunidad va a
subvencionar para el 2004 la reforestación de 250 hectáreas
que se convertirán en zona verde y que contrataran a un
centenar de trabajadores que serán elegidos entre mujeres
maltratadas, inmigrantes y personas con discapacidad psíquica.
El proyecto estará dotado
con un presupuesto de 400.000
Euros ...que así sea...
Me quedo de momento aquí, pero no he
terminado, aún queda un último capítulo. Se titulará :
Personajes Ilustres de Paracuellos...pero eso será otra
historia, contada en otro momento, en este mismo lugar...Paracuellosdigital.com
Autor:
José de Montaria
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