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Algunos
historiadores sitúan la creación de Paracuellos durante
esta época, como un asentamiento o atalaya sobre el cauce del río.
Se cree que el nombre de Paracuellos proviene del Latín “collum”.
Collera que se pone a las caballerías para sujetar el yugo. El
término –para- se usaría más adelante. No es seguro
tal afirmación porque no hay ningún vestigio de aquella época
que confirmen tal asentamiento. Sin embargo no es descabellado
pensar que fuera posible debido a la situación geoestratégica
de la zona. Tampoco es descabellado pensar que el
nombre proviniese de una de las
muchas villas (villae) romanas que se
construyeron en toda la vega del Jarama (normalmente en atalayas
sobre el cauce del río) al amparo de las vías de comunicación
del floreciente imperio romano. Además
estas villas (villae) tenía una importancia capital la
cría de caballos. Se sabe con certeza la aparición de, al
menos, dos
villas romanas en nuestra localidad pero para desgracia de
los arqueólogos y del derecho de los vecinos de Paracuellos a
saber de sus orígenes, han sido destruidas en aras del
“progreso” . Por lo tanto quizás no lleguemos a saber nunca
con seguridad de cual de los asentamientos del mundo antiguo
surgió Paracuellos.
La llegada de los ejércitos romanos fue abrumadora para
los pueblos que
subsistían en la península (carpetanos, celtiberos, vetones,
lusitanos...)sin embargo la conquista de ellos fue larga y
conflictiva. Las fuentes nos informan que durante los primeros años
del sigo II a. C. Los ejércitos de Roma alcanzan Caspetania
(zona centro peninsular). En el año 194 a. C. La región se
integra dentro de la
provincia “Citerior” pero siguen los combates en el propio territorio carpetano y siendo constantes la
presencia de tropas en tránsito hacia otros territorios de la
Celtiberia y la Lusitania.
Las fronteras en este momento debieron de ser bastante elásticas
produciéndose actos de pillaje de unos y otros ejércitos e
imponiendo tributos para la subsistencia de los mismos.
Vencida toda resistencia se crearon dos núcleos principales
en la provincia Citerior ;
Toletum (Toledo) y Complutum (Alcalá de Henares).
De menor importancia
fueron las localidades de Tulticia, Arganda, Coslada,
San Martín de la Vega, Carabanchel, Talamanca, Getafe, Colmenar
Viejo, Perales del Río y alrededores de la Casa de Campo de
Madrid.
De todas ellas Complutum (Alcalá de Herares) se va a
configurar como uno de los centros urbanos de referencia de la
península, como lugar estratégico para el control de la vía
Emerita Augusta-Cesaraugusta y de la vía que partía hacia Valentia.
Los Romanos engrandecen el concepto de Ciudad como lo demuestran
los edificios públicos que engalanan con finos y variados mármoles
algunos traídos desde Italia. Se crea una buena infraestructura
de servicios: Termas, fuentes, Cloacas, Viales, Basílicas,
Templos, etc. Sin embargo a lo largo del Bajo Imperio se
va produciendo una tendencia al abandono de las ciudades y a
habitar las áreas rurales.
En este momento la ciudad, debido a múltiples causas,
ya no reúne unas condiciones optimas ni tiene el atractivo
suficiente para albergar a los grandes señores que buscan
en el campo una mejor y más segura forma de vida, pero las
condiciones de las “casas de labranza” romanas deben ser mejoradas
y adaptadas a las comodidades que el señor requiere para él,
su familia e invitados. Al mismo tiempo, la casa se convierte
en la proyección hacia el inmueble de la personalidad de su
propietario. En ellas se verán reflejados los gustos, creencias
y valores de su propietario y, al mismo tiempo, será un reflejo
de su poder ante los que tengan oportunidad de conocer su
propiedad. Toda la vega del Jarama se llenará
de estas villas ocupadas por grandes Terratenientes
que aprovechará al máximo todos los recursos que su propiedad
les brinda (incluidos los esclavos que en ella trabajaran).
Puente Romano de
Talamanca de Jarama 
¿CÓMO ERAN ESTAS VILLAS?
La arquitectura estaba adaptada a
la función de las mismas, siendo una parte de las
construcciones la residencia señorial, que en muchos casos se
aislaba de los edificios de trabajo o de las habitaciones de la
servidumbre. De la casa señorial es de la que mejor información
se suele tener debido a la aparición de mosaicos, decoraciones
estucadas, estatutaria, etc.
Cada Villa suele ser distinta, sin
embargo tenían unas características comunes como que las
dependencias señoriales se articulaban en torno a un peristilo
que solía ser semicircular o rectangular. Alrededor de esta
peristilo se distribuían las habitaciones principales, el oecus,
el triclinio o los cubículos...
La mayoría de estos asentamientos
repiten un mismo esquema. Se asientan próximas a una vía
importante de comunicación, normalmente cerca de un río,
sobre alguna de sus terrazas mas elevadas, lo que impedía
una inundación en el caso de producirse crecidas desmesuradas
de éste. Todas ellas tienen siempre cerca monte bajo o
bosque donde aprovisionarse de leña y caza.
En realidad están pensadas para
conseguir su autosuficiencia. Por un lado, el río aporta el
agua necesaria para garantizar el funcionamiento de los molinos
y las termas; también proporciona la dieta de pescado fresco y
garantiza el riego de la huerta, de gran importancia en estas
explotaciones. En las terrazas más altas se cultivarían
cereales, vides y olivos.
De la fauna que la habitaban sabemos de la existencia de
cabras, ovejas, bueyes, gallinas y animales exóticos como el
camello. La cría de caballos fue de vital importancia en
muchas de ellas debido a la importancia que este animal tenía
para el Imperio Romano. Sabemos del prestigio de las yeguadas de Hispania, así como la fama de sus
aurigas. En este sentido , la vega del Jarama reúne condiciones
optimas para la cría de estos animales, lo que sin duda,
debieron aprovechar nuestros paisanos hispano-romanos, ya que
ello les proporcionaba sustanciosos beneficios. La caza , como
deporte y complemento alimenticio, también se practicaba con
asiduidad en los terrenos próximos a las villas; de hecho no
existe ninguna villa que no tenga cerca lugares óptimos con
buenos recursos cinegéticos. Los restos encontrados en
algunas de ellas han permitido identificar ciervos, jabalíes,
cabras montesas, conejos, liebres y perdices.
De la decadencia de estas villas se sabe que fue producto
de su propia autonomía de los Aristócratas con respeto a Roma,
seguramente anduvo paralelo a la propia cadencia de Imperio
Romano que veía impotente como otros pueblos Centro europeos
les ganaban la partida territorial y como se veían obligados a
replegarse ante el empuje de estos. Hacia el año 472 d. C. Pasa
a control del rey Godo Eurico la provincia Tarraconense, último
vestigio del Imperio Romano en Hispania. De la entrada de los
Visigodos y posteriormente de los Árabes hablaré en otro
momento y en este mismo lugar (paracuellosdigital.com).
Autor:
José de Montoria. |