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EDAD MEDIA : (Conquista Árabe y
Reconquista)
No tenemos ningún vestigio Visigodo en nuestra comarca
si bien es cierto que casi no
dejaron huella en sus apenas dos siglos de ocupación de
la península Ibérica. Destacan algunas necrópolis encontradas
en Daganzo y Alcalá de Henares. Sin embargo es durante esta época
tardorromano y visigótico cuando se produce la ruralización y
el aumento de población de las VILLAE (romanas).
De estas se originaron los VICI (cuando sus
nombres proceden de antropónimos derivados de un fundador) o
los VICUS (cuando tuvieron denominación topónima,
propia del lugar) llegando a convertirse en auténticos pueblos
o aldeas (tal y como lo conocemos hoy). Del nombre romano de
estas villas surgieron los nombres de muchas de las localidades
madrileñas (especialmente las situadas en los márgenes de la
ribera del Jarama y Henares). Es cierto que
no hay testimonio escrito de que Paracuellos naciera al
abrigo de una de las villas romanas encontradas en el río, pero
me atrevo a afirmar que nuestro pueblo nació en el momento
de que una villa Romana de la ribera del Jarama pasa a
convertirse en una VICUS.
Sin
embargo, que nadie se llame a engaño,
ya que Paracuellos es
un producto medieval
datado por algunos historiadores. Desde el siglo X
hay escritos de un asentamiento musulmán/visigótico
llamado Paracollos de Malsobaco a las faldas y
amparo del Castillo-fortaleza árabe de Malsobaco. No he encontrado ningún documento (ni creo
que lo haya) del porqué del “oloroso” nombre de
Malsobaco, pero creo que no hace referencia en su origen a
nada despectivo o característico de sus habitantes.
A pesar del aumento de pequeños poblados y aldeas como
Paracuellos antes de la llegada de los musulmanes en la zona
centro de Madrid, se
produce una clara decadencia demográfica. Entre los siglos IV y
V d.C. ni tan siquiera Complutum (Alcalá de Henares) conservó
su esplendor urbano, pues a la altura del siglo VII era poco más
que un despoblado. Se trata de un lento pero persistente proceso
que enraíza con la crisis del Bajo imperio Romano y que alcanza
su cenit al final de la época visigoda.
Nos situamos justo en el verano del año 711 cuando un
ejercito compuesto por tropas árabes y tribus beréberes del
norte de África atraviesan el estrecho al mando de Tariq y
en un corto espacio de tiempo conquistan casi todo el territorio
Visigodo. El momento era el óptimo debido al
debilitamiento del reino visigodo por sus guerras internas,
hecho que se propició al contar los invasores con el apoyo de
determinados sectores de lo nobleza visigoda que consiguieron
favores a cambio. Lo cierto es que en muy poco
tiempo se produjo un fenómeno de ocultación por gran
parte de la población visigoda aceptando la cultura y religión
de los conquistadores, lo que unido a la llegada de mas grupos
árabes y beréberes se aglutino en un rápido proceso de
mestizaje.
Una vez consolidada la presencia musulmana en la península,
la región central se convirtió en una especie de tierra de
nadie. Un auténtico vacío demográfico que solo empezó a
cobrar valor, por razones de tipo estratégico (como en otras épocas
anteriores) conforme se acentuó la presencia militar de los
reinos cristianos del Norte. De esta manera el territorio de
Madrid adquirió una creciente importancia en función de la
defensa de Toledo, capital de la Marca Media como
posición más avanzada de la comarca septentrional.
En este contexto de clara impronta militar, Talamanca se
configuró como fortaleza vigilante del camino que unía el
murallón defensivo de la Sierra con Toledo. Nace la ciudad de
Mayrit (Madrid) como un ribat, es decir, una comunidad religiosa
y militar, donde pequeños grupos de musulmanes se preparaban
para la yihad (guerra santa). Pronto se convirtió en el
principal enclave musulmán del territorio. El último gran
asentamiento es Qal-at´- Abd- Al- Salam (Alcalá de Henares)
bastión fundamental en el trayecto Toledo-Medinaceli. Sobre
estos tres importantes enclaves madrileños se sitúa la defensa
de la Marca Media con capital en Toledo. Alrededor de estos
enclaves se crean varias fortalezas y asentamientos
rurales como Qal´-at Califa (Villaviciosa de Odón), Rivas de
Jarama (Rivas-Vaciamadrid),la Marañosa (San Martín de
Valdeiglesias), Cercena (Mejorada del Campo) y Malsobaco
(en Paracuellos) y finalmente, se crean un conjunto de torres
atalayas situadas en lugares estratégicos de alerta de
posibles incursiones cristianas. Una primera hilera a lo largo
del río Jarama (el Berrueco, el Vellón, el Molar y Alcobendas
) la segunda bordeando la antigua calzada romana (Torrelodones,
Hoyo de Manzanares...) la tercera hilera situada a lo largo del
cauce del Manzanares (Torrejón de la Calzada, Torrejón de
Velasco, Cubas y Valdemoro) y por último la cuarta hilera
surcaba la ruta próxima al río guadarrama
(Alamín y Almerares entre otros...)
Nuestro Castillo-fortaleza se encuentra situado sobre un
monte al suroeste del actual Paracuellos posiblemente del siglo
X d.C sólo quedan algunos vestigios, era de planta cuadrangular
rodeado de murallas que se conservan muy mal.
Aunque una ley del decreto de 22 de abril de 1949
declaraba la prohibición del expolio y conservación de sus
murallas, ampliada con una ley 16/1985 sobre patrimonio histórico
Español, a nadie parece preocuparle su conservación y
restauración, como un autentico tesoro del pasado, ni siquiera
como reclamo turístico (las autoridades municipales sólo
entienden el lenguaje del “vil Metal”).
La población de estos primeros habitantes era
eminentemente musulmán, pero no olvidemos que las conquistas y
reconquistas no van siempre teñidas de oleadas de ingentes
cantidades de personas desplazadas sino que lo que se suele
producir es un claro mestizaje y la aceptación de las
costumbres del pueblo invasor. En Paracuellos ocurrió algo
parecido. Los habitantes se dedicaban al pastoreo y al cultivo
de regadío, exactamente lo mismo que antes de la venida de los
Árabes.
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Aquellos
musulmanes que decidieron quedarse tuvieron que adoptar
los credos cristianos, pero siguieron conservando sus
propiedades. Se estima que en el municipio no debieron de
quedar muchos. Posiblemente la población de Paracuellos
no debía de
superar el centenar de personas
y unas cuarenta o cincuenta viviendas. El Castillo
y los guerreros que allí había los protegía de las
incursiones y saqueos Cristianos, al menos, hasta el siglo XII, en que parece ser, pasa a manos
cristianas toda la zona.
A
partir de 1081 Alfonso VI inicia la conquista de la cuenca
del Jarama, expulsando a parte de la población musulmana
e iniciando la repoblación con gentes del norte
cristiano. Toledo cae en el año 1085. |
La reconquista y la posterior repoblación de los
amplios territorios vacíos implicaron
la creación de unas instituciones muy peculiares que
sirvieron, al tiempo, para realizar la tarea militar de la
conquista y después para asegurar la colonización y control
religioso y político de la misma. Ello se haría a través de
la concesión en señorío a estas instituciones. La creación
de las órdenes militares, y en concreto la de Santiago
en 1107 pronto se hizo efectiva en todo el territorio madrileño. A
partir de sus bases de sustentación en la Mancha y la Alcarria
organizó su expansión al norte del río Tajo.
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La
repoblación y la explotación de amplísimos territorios,
la necesidad de pagar servicios prestados a la corona, la
defensa ante posibles ataques musulmanes, sin disponer de
efectivos humanos, o teniendo que desplazarlos de las
tierras del Norte, encuadrar de forma provechosa para la
corona y para los nuevos pobladores a las nuevas ciudades
y a los nuevos defensores del territorio, las
ordenes militares incitan a los reyes a conceder
privilegios en los fueros a toda la multitud de
nuevas gentes. |

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En un primer momento la población se basó en la creación
de comunidades de villa y tierra que se regía por un
fuero, conjunto de normas concedidas por el rey, que otorgaba a
los pobladores el dominio del territorio, derechos personales y
la obligación de la defensa contra los ataques musulmanes.
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Sólo
con la conquista de Alcalá en 1118 por el arzobispo de
Toledo, el afán repoblador pudo extenderse, eliminada la
cortapisa de la amenaza militar. De esta manera, desde
mediados del siglo XIII, una vez finalizada la población
castellana en las áreas de influencia de los núcleos-fortaleza
se registra la acción repobladora del territorio madrileño,
pero no es el enfrentamiento con el musulmán el que lo
determina, sino la pugna entre distintas villas
castellanas y señores feudales, por el dominio
de los territorios y lugares en disputa. |
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En el 1118 Paracuellos es incorporada
al señorío de la Mitra de Toledo por el
Arzobispo Don Bernardo. Como parte de la lucha contra los almorávides,
el arzobispo de Toledo, recibió como señorío el derecho a cobrar
tributos y administrar justicia en la localidad. Mas tarde
el rey Alfonso VIII dona la villa y el castillo al caballero
D. Fernando Martínez de Hita, comendador de Uclés.
Quince años mas tarde pasa a pertenecer a la Orden de Santiago.
En 18 de mayo de 1217 D. García González. Maestro de la orden
de Santiago, entrega la villa y el castillo de Paracuellos
(junto con el convento de Uclés) al procurador del rey Enrique,
el conde D. Álvaro Nóez de Lara. En
1243 D. Gil Gómez Do Vidal renuncia a sus
cuatro castillos de Murcia a favor de la orden de
Santiago a cambio de la encomienda de Paracuellos. Finalmente
pasa a los Señores de Ayala en la primera mitad del S. XV y los
primeros del S. XVI fecha en la que vuelve a cambiar de manos...
(dejémoslo ahí por el momento).
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En
resumen, la época feudal,
en la que los pueblos son mera propiedad
de un señor feudal al cual deben servir pleitesía
sus habitantes, hace que la nobleza emergente se convierta
en un valor muy poderoso, a veces más que el Rey.
No
quiero terminar este capitulo del relato histórico de
Paracuellos sin hablar de una actividad muy importante en
aquella época que ha permanecido intacta hasta principios
del siglo XX. La trashumancia por las cañadas reales. |
Surgió del Honrado Concejo de la Mesta, o mas
simplemente la
Mesta. Organización poderosísima de propietarios y
pastores de ganados de ovejas merinas que cuidaban de su
crianza, pasto y venta. El rey castellano Alfonso X, en pleno
siglo XII, la confirma en sus privilegios por célula Real. La
necesidad de alcanzar pastos frescos en primavera-verano y
refugio en el otoño-invierno a lo largo de toda la península
obligo desde la prehistoria a los ganaderos a desplazar sus
animales con este fin. Es así como se regulariza y se
protegen todas las rutas que cruzan la península de
un lugar a otro.
Paracuellos forma parte de una de estas rutas que cruzan
nuestro municipio desde entonces. Se trata de la Cañada
Galiana o Riojana (400 km). Nacida en el Sur de la Comunidad
de la Rioja para terminar en el valle de Alcudia de Ciudad Real.
Penetra en la Comunidad de Madrid por la provincia de
Guadalajara, mediante dos Ramales que confluyen en Paracuellos,
saliendo hacia Toledo por Torrejón de Velasco. Desgraciadamente
los políticos han terminado por destruir una ruta que tiene más
de 200.000 años de antigüedad de un plumazo. La construcción
de la M-50 y el plan urbanístico lo demuestran.
De los últimos 500 años de la historia de Paracuellos
hasta la actualidad hablaré en otro momento.
Autor:
José de Montoria |