DESDE LOS COMIENZOS
HASTA LOS 50
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Corría el año de 1928 cuando se
planteó dotar al país de una red de transporte aéreo
cuyo centro fuera Madrid, para ello era necesario
construir un gran aeropuerto destinado al uso civil y
que sustituyera al de Getafe y Carabanchel utilizados
por las compañías Unión Aérea Española e Iberia en sus
líneas a Sevilla Barcelona, respectivamente.
El lugar elegido, fue un
páramo
yermo dedicado al cultivo de lechugas de unas 500
fanegas junto al municipio de Barajas, por su buena
comunicación con la capital a través de la carretera de
Francia y la total ausencia de obstáculos y zonas
habitadas a su alrededor. |
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Fue en la primavera de 1930
cuando Alfonso trece acudió a Barajas, este
pequeño pueblo de Madrid. Allí inauguró el primer
vuelo de pasajeros entre la Capital de Espàña y
Barcelona: la llamada lumousine aérea. El incipiente
aeropuerto tenía por entonces una pista de tierra de
1400 metros alojada en lo que habían sido parcelas
de lechugas.

Al solitario terminal de pasajeros se suman el
edificio del Avión Club, en 1933, y varios hangares
destinados a resguardar a los escasos aviones que
allí pernoctan. El área de aterrizaje de las
aeronaves estaba formado por suelo compactado
cubierto de hierba. |

El Aeropuerto Nacional de Madrid se abrió al tráfico
aéreo el 22 de abril de 1931, pero las operaciones
comerciales no se inician hasta finales de 1933. Un
solitario terminal de pasajeros es ya testigo a
principios de los años treinta de los primeros
vuelos internacionales. El terminal tenía capacidad
para 30.000 pasajeros anuales.

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En el campo de vuelos, de terreno natural, un gran
círculo blanco con el nombre de Madrid en su interior
sirve como guía a los pilotos. El círculo con la palabra
“Madrid” simboliza toda una época, en torno a 1940, en
la que la escasez de combustible mantiene casi
paralizadas las operaciones civiles.
Las
necesidades de las nuevas aeronaves de tren triciclo
delantero y mayor capacidad de carga obligan al
Aeropuerto a la construcción de la primera pista
pavimentada en 1944, con una longitud de 1.400 metros
por 48 de ancho.
Las necesidades de operar con cualquier régimen de
viento genera nuevos cambios. En la segunda mitad de los
40 se realiza un plan de desarrollo con el objetivo de
dotar a Barajas de cinco pistas. Al finalizar la década,
el Aeropuerto dispone ya de tres.
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El desarrollo del tráfico aéreo que ya se inicia
obliga a realizar un plan de desarrollo con el
objetivo de aumentar la capacidad del Aeropuerto.
Entre los proyectos figuran cinco pistas de vuelo
con sus calles de rodaje y los edificios anejos. Con
ellas, Barajas se convirtió en uno de los
aeropuertos más completos de Europa.
En los años cincuenta Barajas
comienza a establecer su red de vuelos
internacionales. Incluso el régimen presume del
trayecto Madrid- Nueva York mostrando el look
modernista de las azafatas de Ibería. Barajas se
convierte en los ojos al mundo de una España gris. |
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A
mediados de los años cincuenta, por Barajas pasaban
medio millón de pasajeros anuales. El Aeropuerto sigue
creciendo y se adapta a las nuevas necesidades. En 1954
se acomete la construcción de un nuevo terminal, lo que
se conocerá en el futuro como el Terminal Nacional, hoy
Terminal T2.
A finales de los años cincuenta, los aviones se cuentan
por docenas cada día. El Aeropuerto cuenta con el nuevo
terminal casi terminado y se dota de las primeras
instalaciones radioeléctricas para la navegación y el
aterrizaje, necesarias para que sirvieran de ayuda a su
ya importante actividad.